Te gustaba su risa, su risa te llenaba, era una soga para poder subir de ese pozo, todavía me acuerdo cuando lo decías. Y sin saberlo, esa misma risa que te ayudaba se terminó convirtiendo en una droga sin la cual no querías estar, no podías estar. Es difícil ver como dos personas que nacen, viven y están destinadas a estar juntos.. se alejan, se pierden. El destino es impredecible, no perdona y tampoco da tregua. Pensabas que estando a su lado, eras indestructible.. sin saber que vos mismo te estabas destruyendo.